Vías en el
sistema de veneración hindú


   Existen básicamente dos vías en el culto hindú, uno es el camino de los devas, que como sabemos son deidades erróneamente concebidas como seres liberados espiritualmente, y la otra es la de los rishis –místicos videntes-. El poder de los devas, santos y algunas otras deidades no liberadas, fue relevante en las eras de Treta y Dwapara; esto quiere decir que era permitido en dichas eras el orar a este tipo de deidades, de acuerdo a las leyes divinas. El camino del rishio del Guru es el adecuado para Kaliyuga en particular, nuestra era actual, o sea que en esta era el culto debe ser dirigido hacia un Guru liberado en el ámbito de lo espiritual, mas no hacia las deidades. La duración de una vida en Kaliyuga, vivida bajo las normas de un Guru liberado, permite al ser humano atenuar el efecto negativo de los errores cometidos en las encarnaciones pasadas de las épocas previas. Dentro del linaje de Guru encontramos a aquellos seres que han vivido numerosas vidas depositando su pensamiento en el Todopoderoso; ellos guían no solamente a la gente que ha nacido en Kaliyuga y que son poseídos por Kali, sino a todos los seres que buscan una guía. Tal Guru liberado espiritualmente, libera a aquellos que lo merecen y guía a los que hayan logrado tener el suficiente mérito, hacia la siguiente era – Satya Yuga-. Estos últimos nacerán como seres evolucionados en el nivel de los devas, santos, etc. Posteriormente evolucionaran hasta alcanzar niveles superiores, de acuerdo a los ciclos de los Yugas sucesivos. Debemos entender que dicha secuencia forma parte del correcto camino espiritual y es la vía establecida tanto por Manu, que como sabes es el progenitor de la humanidad y responsable de su evolución, como por los Gurus en su línea.

   Por consiguiente el objetivo a lograr, en el tiempo restante de esta era de Kali, es brindar a la humanidad el saber de tales asuntos astrales, a través de los Gurus del linaje de Manu. Esta sabiduría va más allá del conocimiento de las deidades del Trimurti. De esta manera, aquellos que merezcan la liberación espiritual, les será otorgada y aquellos que estén en condiciones para evolucionar hasta convertirse en futuros preceptores, serán por consiguiente guiados hacia ese destino.

   Lo que ha sido dicho ahora es solo una pequeña parte de los misterios que nos fueron revelados desde 1973 hasta 1979. Los karmas, o sea las acciones que se llevaron a cabo en lo que a esto respecta, así como las experiencias derivadas de todo esto, serán narradas posteriormente pues sería difícil explicarlas ahora en este tan breve relato.

   Discípulo: Has dicho antes que matizarías tus palabras con otra declaración.

   Guru: Una explicación es necesaria. En nuestros últimos dieciséis años de experiencia, hemos recibido ciertas instrucciones por parte del Todopoderoso. Aparte de esto, existieron y perecieron determinados conceptos, conceptos acordes a los tiempos, los cuales no trataremos de repudiar.

   Cuando propugnamos una nueva norma, debemos hacerlo así, respetando completamente estos conceptos del pasado, sin despreciarlos a estos ni a sus exponentes. Deberías entender este principio y enseñarlo a la gente. El papel de sanyasin aquí es determinante. Eso en cuanto al camino del Guru, así que ahora retornemos al camino del deva. Las dos eras anteriores a la era de Kali, concretamente Dwapara y Treta, eran épocas donde los devas y los santos se manifestaban o revelaban a los hombres.

   Discípulo: ¿Visible para el estado consciente? – yo checarlo en Internet.

   Guru: No nos estamos refiriendo a las realidades empíricas del materialista. Un deva, devi o un Guru; aquí es necesario hacer una aclaración.

   El tiempo fijado por el Todopoderoso para los devas y devis, que como ya sabemos son las deidades masculinas y femeninas, erróneamente consideradas por la tradición hindú como seres liberados espiritualmente, cubre las pasadas eras de Treta y Dwapara. En estas dos eras, estas entidades tuvieron cierto apogeo en lo espiritual, es decir que era permitido orárseles a ellas, mas no en nuestra actual era de Kali. –yo checarlo en escritos de Chidambaram . Aquellos que se convirtieron en unos expertos en la senda de los devas, llegaron a realizar milagros debido a que los ‘dioses' fueron movidos o inducidos por mantras –palabras o frases dotadas con poder especial- y tantras –prácticas ritualísticas- para manifestar tales milagros. Este es el camino apropiado para las eras de Treta y Dwapara. Aún hoy en día prácticas de este tipo continúan llevándose a cabo como una vía espiritual por determinados sanyasins y yoguis –practicantes de yoga-. No debemos confundir este camino con la Verdad Suprema, ni tampoco debe ser negada su actual existencia, sin embargo debo hacer hincapié en que estas prácticas no van de acuerdo con las leyes divinas aplicables a esta era de Kali, en la cual estamos viviendo. Deberíamos reconocer que los pioneros en esta tradición, todavía tienen poder como fuerzas astrales, impartiendo conocimiento e inspirando la continuidad de esta tradición.

   Un parampara –linaje- espiritual permanece en el plano sutil, e influencia al mundo viviente. La vida de un hombre abarca de cien a ciento veinte años aproximadamente. Existen rishis y sanyasins bajo los santos y los devas, y ellos tienen una vida más corta que la de los devas. Los devas pueden permanecer un largo tiempo en ese nivel evolutivo, pues lo consideran muy placentero y prácticamente algunos de ellos no desean esforzarse por evolucionar más en lo espiritual, pues en este nivel hayan bienestar, alegría y satisfacción, sin embargo esto es un error.

   Las escrituras del shaivismo presentan a Shiva como si fuese el Todopoderoso; así mismo las escrituras del vaishnavismo lo hacen con Vishnu, y la doctrina del shaktismo lo hace así con Shakti. Cada una de estas tres tradiciones es considerada como una doctrina completa, la cual supuestamente nos puede llevar a la liberación espiritual total; los lectores no pueden percatarse el papel tan grande que juega la imaginación poética en estas religiones. Así a cada una de estas tradiciones, se les ha dado un título y un concepto de su relación con el orden del mundo, de acuerdo a la lógica de los escritores. Existe una tendencia en todas las religiones, en la que la gente degrada el proceso de culto o veneración desde niveles superiores a inferiores, llegando incluso a adorar a deidades menores. Gente que veneraba al Trimurti, formado por Brahma, Vishnu y Shiva, llegó a rendir culto a deidades inferiores. Otros ejemplos de deidades menores son los ángeles y santos en la cosmología cristiana, así como los jinns –espíritus inferiores capaces de asumir forma de animales o inclusive la humana, y que son capaces de ejercer una influencia sobrenatural en la gente- y los aulias en el Islam. Hay un periodo de tiempo durante el cual ellos tienen poder, y cuando todo es visto bajo la perspectiva del Manuparampara –linaje de Manu- es cuando todo esto se vuelve claro para nosotros.

   Una era de Manu consta de setenta y un cuarteto de eras, llamados Chaturyugas. Un Chaturyuga está constituido de 12000 años divinos; esto es lo que dicen las escrituras y esto es lo que sabemos hoy en día. Un año divino es igual a 365 años humanos; ese año divino equivale a un día para los devas. ¿Entonces cuantas vidas serían necesarias para que un ser humano pudiera llegar a cobrar conciencia de tan gigantescas dimensiones de tiempo y todo lo que puede acontecer en ellas?

   Inclusive un ser humano que ha muerto, si él llegase a convertirse en un pitru –ancestro finado-, entonces un día en su plano equivale a un mes en el nuestro. En el caso de los yakshas, gandharvas y kinnaras, que son seres astrales inferiores, existen también diferentes escalas de tiempo similares a la anterior.

   Por lo menos deberíamos tener una noción de tales cálculos, para poder comprender estas manifestaciones divinas. Ni siquiera tenemos la información de los devas de un Chaturyuga y el obtener tal información es algo difícil. ¿Como podríamos calcular periodos de tiempo tan largos? Si no reexaminamos nuestra perspectiva en relación al orden del tiempo de Manu, entonces caeremos en una mayor confusión. De no ser así, no podríamos conocer la historia de los Manus. ¿Que podríamos aprender en un lapso de vida de cien años, sin tener el conocimiento de los Manus? Nuestro aprendizaje ya se ha desviado de este conocimiento y los cálculos mismos se hayan distantes de la realidad.

   Si consideramos la naturaleza de nuestros cálculos del tiempo como lo vemos en el Bhagavatam, que es un importante texto de la religión hindú, queda claro que la ciencia occidental está lejos de calcular adecuadamente los periodos de tiempo, pues su unidad de medida de tiempo es generalmente el minuto, sin embargo tenemos unidades aún más sutiles, algunas de las cuales sumadas equivaldrían a un minuto. Se dice que hemos medido el tiempo que toma a una filosa aguja el golpear una segunda hoja después de haber perforado la primera, cuando un joven rápidamente perfora dos tiernas hojas de árbol de bael. Conozco al maestro de la escuela vernácula a la que asistía, que enseñaba este tipo de matemáticas. He escrito tales tablas sobre hojas de palma y en esos días hasta las tablas más grandes podían ser repetidas en tan solo cinco minutos, sin embargo hoy en día las matemáticas se han vuelto complicadas con divisiones y multiplicaciones y cosas por el estilo, por lo que un pequeño error en el proceso mismo y todo sale mal.

   La senda de una vida recta puede en efecto ser percibida, dice el Bhagavad Gita, importante texto hindú. Esto quiere decir que un deva, devi o un Guru, o sea el objeto de adoración de una persona, se manifiesta ante el devoto para guiarlo en el Dharma –ley espiritual- que el devoto debe seguir. Así como el pasado, presente y futuro de un hombre puede ser revelado a través de este manifiesto, podríamos percibir a través de visiones espirituales todos los cálculos sobre la disposición u organización de las deidades, la Tierra, los nueve planetas, los doce signos del zodiaco y las veintisiete constelaciones. Se dice que dicho conocimiento que proviene de los seres que se manifiestan ante nosotros, puede percibirse claramente si nos concentramos.

   Las revelaciones de Krishna a Arjuna son excelentes ejemplos de este proceso. Arjuna titubeó en el momento de la batalla. “No deseo lograr algo matando a mis tíos y abuelos,” es lo que declaró arrojando su arco y sus flechas, por lo que Krishna dijo a Arjuna, “Tu no estas matando a persona alguna, ni estás induciendo a alguien a matar a otro.” Arjuna no podía comprender todavía, por lo que Krishna explicó meticulosamente todo este asunto, sin embargo aquel aún no lograba entender. Debido a esto Krishna le pregunta: “¿Crees en mi?” “Si,” dice Arjuna, “Siempre tengo fe en ti.” ¿Entonces por que no entiendes lo que te estoy diciendo? Arjuna se encontraba temeroso y dubitativo, solo en lo concerniente a la matanza de sus familiares que se encontraban en el bando opuesto, por lo que Krishna abrió su visión interior y le pidió que viera la verdad de todo este asunto: “Medita en quien soy y quien fui en el pasado ¿Quienes eran tus tíos y familiares? ¿Estabas encarnado en esos tiempos o no? ¿Si estabas encarnado en ese entonces, a que te dedicabas?” Arjuna vio con el ojo de la sabiduría quien era Krishna y quien había sido anteriormente; además Arjuna contempló la verdad de su propio ser.

   Este relato pone de manifiesto el hecho de que hay un estado en la vida humana, en el que el Creador nos hace darnos cuenta de cuales son nuestras cualidades. Existen otros ejemplos de percepción sutil, aún en cosas inferiores a las que tenemos acceso. Tomen como ejemplo los trabajos de Agasthya o Bhogar, grandes sabios que tuvieron un papel determinante en la medicina ayurvédica. Está indicado en sus escritos que a una hierba se le pedía que revelara su naturaleza y su uso en el campo de la medicina; está petición se hacía mediante la oración, y era la Luz Divina que se encontraba en la hierba la que respondía a esta súplica, por lo que los sabios registraron este conocimiento que fue revelado al mundo. Tales medicamentos al ser preparados son todavía altamente efectivos. Los inventos en aquellos días no eran el resultado de experimentos de laboratorio, aunque paradójicamente podemos darnos cuenta que hoy en día no podemos vivir sin maquinaria. Aquellos grandes místicos no han errado en sus prescripciones hasta el día de hoy.

   De acuerdo con la jerarquía de los devas, o en términos de la escala del tiempo descrita en los Vedas y los Upanishads –escrituras filosóficas hindúes-, la Luz Divina es el único suceso mencionado. Hemos recibido muchas revelaciones a través de visiones internas acerca de este resplandor divino, en los pasados dieciséis y medio años. Solo el tiempo podrá dar testimonio de estas revelaciones que servirán para construir el futuro orden mundial.

   Conforme sigamos las indicaciones de estas revelaciones divinas, el culto al Trimurti o sea a los sistemas del vaishnavismo, shaivismo y la adoración a la diosa Shakti, tendrán que cambiar. El culto en la era de Kali, deberá darse a través de un Guru, reemplazando el camino de los devas, santos, ángeles, Trimurti, etc. y reestableciendo el camino de los Manus, que son los progenitores de la humanidad y responsables de su evolución. Esta es la parte que corresponde al Yugadharma que es la ley divina para una era, en este caso la actual. En este proceso se da la posibilidad para que hombres, mujeres, personas de baja extracción social, gente con poder, en fin para que todo individuo pueda entender la totalidad de la experiencia, es decir la relación de causa-efecto ( karanam-karyam) o en otras palabras de lo material a lo sutil ( sthoolam- sookshmam).


Siguiente capítulo: Akhandata, Siddhis(poderes sobrenaturales), Ego y sus consecuencias

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